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Fábulas Cortas e Infantiles para Niños y Niñas de Primaria

15 enero, 2019
fabulas ninos

Las fábulas son cuentos en los que los protagonistas son animales o cosas inanimadas con características humanas. Pero lo que probablemente distingue a una fábula de otros tipos de historias es que tienen una intención educativa, es decir, una enseñanza moral, útil o moral. Por eso son un buen recurso para padres y educadores, ayudándonos a transmitir nuestros pequeños valores y lecciones de vida.

Las fábulas con moraleja son una herramienta muy útil para enseñar valores y comportamientos. Las fábulas infantiles contienen mensajes muy profundos de una manera fácil de entender. A través de ellos, los niños aprenden la importancia de cooperar con otros o cómo reconocer las consecuencias de sus acciones. En nuestro portal encontrará versiones cortas y adaptadas de las fábulas infantiles más populares de autores como Esopo, Samaniego e incluso Leonardo da Vinci.

Una de las mejores maneras de enseñar valores como el respeto es usar cuentos cortos o fábulas que incluyan la enseñanza. Esto se debe a que el más joven recibirá el mensaje en forma de historia, y no sólo mostrará más interés, sino que también lo asociará con el significado que usted desea darle.

Es por eso que hoy queremos contarte algunos cuentos sobre el respeto que puedes mostrar a tus hijos o transformarlos para enseñarles este valor esencial en sus vidas. Las fábulas son historias cortas sobre animales o plantas que pueden ser divertidas y ayudar a definir el concepto.

Preparamos una selección de las mejores fábulas infantiles para que puedas leer con tus hijos antes de acostarte, o trabajar en el aula sin ser un educador. Al final de cada fábula, también encontrarás moralidad. Puede utilizar el siguiente índice para ir directamente a la fábula que le interese.

Fábulas muy cortas para niños

Fábula de elefante y ratón

En un día como muchos otros en la sabana, un gran elefante tomó una siesta. Algunos ratones jugaban con los ratones escondidos a su alrededor, y uno de ellos, que siempre perdía porque sus amigos pronto lo encontraron, pensó en esconderse en las orejas del elefante. Ya se ha dicho:

Nadie va a pensar en buscarme allí, ¡por fin voy a ganar!

Entonces se escondió, pero sus movimientos despertaron al elefante, que había perturbado su sueño, y caminó sobre la cola del hada de los dientes con su gran pata, y dijo:

¿Qué haces, rata impertinente? Te aplastaré con mi gran pata para que aprendas a no molestarme mientras duermo.

El ratoncito, asustado, le rogó y lloró:

-Por favor, elefante, no me pises. Si me perdonas, te debo un favor.

El elefante se rió y respondió:

Te dejo ir porque siento pena por ti, pero no porque me debas un favor. ¿Qué podría hacer por mí un ratoncito?

Así que el elefante soltó al ratón. Unas semanas después, mientras el hada de los dientes jugaba con sus amigos, encontró al elefante atrapado bajo una red de cazadores. Estaba muy débil porque luchó muy duro para liberarse y no tenía fuerzas para nada más. El hada de los dientes empezó a masticar las cuerdas y después de un tiempo, se las arregló para soltarlas. El elefante le dio las gracias sinceramente y no volvió a juzgar a nadie por las apariencias. fabula

La moraleja de la fábula
Nunca juzgues a nadie por su apariencia sin saberlo. Las cualidades que no son obvias a primera vista son las que definen a una persona.

Mulas y ladrones

Dos mulas estaban en una carretera muy transitada. Ambos llevaban cargas muy pesadas, uno en su alforja con grano y el otro con monedas de oro. Pero mientras la mula que llevaba el grano caminaba silenciosamente por el camino, la que llevaba el oro caminaba con la cabeza recta y los ojos levantados, haciéndola volver para hacer el anillo de las monedas de oro. Estaba orgulloso de haber sido elegido para llevar un cargamento precioso, no este grano ordinario!

 

Pero de repente, detrás de los arbustos donde estaban escondidos, dos ladrones salieron a la carretera. Con palos, golpearon a la mula de las monedas de oro hasta dejarla tirada en el suelo, rasgaron las bolsas de monedas y escaparon a toda velocidad, sin prestar atención a la otra mula.

La mula que llevaba el grano ayudó a la otra mula a levantarse lo mejor que pudo y, juntos, continuaron su viaje….. La mula estaba muy contenta con su carga normal!

La moraleja de la fábula
La ostentación exagerada de la riqueza sólo trae desgracia.

El lobo en piel de oveja

Un lobo cansado de no perseguir a las ovejas de un pastor tenía un plan un día: se disfrazó de piel de oveja y se mezcló con el rebaño para pasar desapercibido. Su disfraz era tan bueno que, al final del día, el pastor lo llevó a él y a las otras ovejas al recinto, donde las encerró. Estaba a punto de llevar a cabo su plan cuando el pastor entró en el recinto: tenía que conseguir carne para su familia y vino a elegir una oveja para sacrificar. Eligió al lobo y lo sacrificó instantáneamente, sin darse cuenta de nada.

La moraleja de la fábula
Cuando nos engañemos a nosotros mismos, recibiremos el daño.

El lobo y la grulla

Un lobo comiendo un hueso se asfixió repentinamente para pasárselo por la garganta. Desesperado, empezó a correr de un lado a otro para pedir ayuda. Encontró una grúa y le pidió que la ayudara, prometiéndole recompensarla por ello. La grulla aceptó y puso su cuello en la boca del lobo, con su pico tomó el hueso y lo sacó de la garganta del lobo. Y pidió su recompensa al lobo; pero el lobo se fue riendo, como le había dicho:

-La recompensa es que te las arreglaste para sacar tu cabeza de mi boca sin que te comieran.

La moraleja de la fábula
Nunca confíes en las promesas de los malvados y deshonestos: recibirás mucho dinero si te dejan sano y salvo.

La liebre y la tortuga

Una liebre presuntuosa se burla de una tortuga porque es muy lenta. La tortuga estaba tratando de ignorarla, pero un día se cansó y la desafió a hacer un recado para ver cuál era más rápido. La liebre, riendo con todo su corazón, aceptó el desafío.

Al día siguiente, la liebre y la tortuga aparecieron en la línea de salida frente a los otros animales. Cuando el búho dio la señal, la liebre huyó como un rayo, levantando una nube de polvo. La tortuga comenzó a caminar lentamente, tosiendo en el polvo, y para cuando pudo ver a la liebre, ya había perdido la vista. Pero no se desanimó y continuó progresando a un ritmo lento pero constante.

Viendo la enorme ventaja que había obtenido, la presunta liebre decidió permanecer a la sombra de un árbol, tan segura de su victoria. Pero se durmió, y la tortuga, paso a paso, la derrotó. La liebre se despertó y vio a la tortuga a un paso de la meta: desesperada, huyó pero no pudo atraparla y la tortuga ganó la carrera.

La moraleja de la fábula
Nunca debes burlarte de los demás, porque todos tenemos diferentes habilidades y nadie es mejor que nadie. Además, la vanidad y el exceso de confianza pueden llevarnos al fracaso de nuestros objetivos.

Congreso de Ratas

Érase una vez una familia de ratas que vivía en la despensa de una casa. Estaban contentos, pero vivían con el temor de ser atacados por un gato enorme, así que nunca se atrevieron a salir porque no importaba si era de día o de noche que el terrible enemigo siempre los estuviera observando. Un día, decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una reunión a petición del líder del ratón, que era el mayor de todos. El líder del ratón le dijo a la gente presente: – “Los envié a todos juntos para encontrar una solución. ¡No podemos vivir así!” – “¡Te lo ruego!”, dijo un ratoncito muy atento. – “Vamos a ponerle una serpiente de cascabel al gato, para que siempre sepamos dónde está”.

Una propuesta tan interesante fue aceptada por todos los roedores para aplausos y alegría. Con la campana, se salvarían, ya que su anillo advertiría de la llegada del enemigo a tiempo para protegerse. – “Silencio”, gritó el líder del ratón, luego dijo: “Todavía hay una pregunta importante: ¿Quién pone la serpiente de cascabel en el gato?” Cuando escucharon eso, los ratones de repente se callaron porque no podían responder a esa pregunta. Y corrieron a sus cuevas, hambrientos y tristes. Moral: Es más fácil proponer ideas que ponerlas en práctica.

El maniquí y la grúa

Cuando un lobo se comió un hueso, se ahogó en su garganta y empezó a correr en busca de ayuda. En el camino, encontró una grúa y le pidió que lo salvara de esta situación y que

para pagarte por ello. La grulla aceptó, metió la cabeza en la boca del lobo y el hueso en la garganta. Entonces le pidió al lobo una indemnización, a lo que él respondió: “Oye, amigo mío, ¿no crees que eso es suficiente para pagar y sacar la cabeza de mi boca sana y salva? Moral: Nunca hagas favores a bandidos, narcotraficantes o gente corrupta, porque tendrías mucho dinero si te dejaran a salvo.

El viejo caballo

Un caballo más viejo fue vendido por su dueño a un molinero que lo utilizó para transformar la piedra de un antiguo molino. El caballo no hizo nada desde la mañana hasta la noche, pero giró y giró esta rueda, lo que lo hizo no sólo muy cansado sino también muy triste. El viejo caballo recordaba lo rápido y famoso que había sido en su juventud, donde había vivido numerosas aventuras y también cómo disfrutaba de otros caballos que eran más viejos y lentos que él.

Ahora que se encontraba en esta situación en la que pasaba sus días dando vueltas al molino, se lamentaba de la actitud que tenía cuando era poderoso: “Después de la gran prueba que hice en las carreras de mi juventud, mira la prueba que tengo que hacer ahora. Es un castigo justo por burlarse de los que creía que eran más débiles e inferiores. Moral: Es mejor ser humilde cuando tienes poder, porque un día u otro te pierdes.

Fábulas de Esopo

Esopo era un fabulista de la antigua Grecia. Fue tan famoso en la era clásica que hoy en día es difícil saber qué datos de su biografía son reales y cuáles pertenecen al mito. Es el autor más famoso de fábulas, y aquí están algunas de sus creaciones más populares:

Las ranas están pidiendo un rey
Las ranas vivían en el caos y la anarquía y estaban cansadas de esta situación. Por lo tanto, enviaron una delegación para pedir a Zeus, el rey de los dioses, que les enviara un rey.

Zeus, a petición de ellos, envió un grueso tronco a su lago.

Las ranas, asustadas por el sonido de la caída del tronco, se escondieron entre las ramas y las piedras. Finalmente, al darse cuenta de que el baúl no se movía, salieron de su escondite. Poco a poco, ante la inmovilidad que reinaba, las ranas comenzaron a despreciar al nuevo rey, saltando sobre él y sentándose sobre él, burlándose de él constantemente.

Pronto se sintieron humillados porque tenían un simple tronco como monarca, y volvieron a Zeus, pidiéndole que cambiara al rey, porque estaba muy tranquilo.

Entonces Zeus, indignado, les envió una serpiente de agua muy activa y conmovedora que, una por una, los atrapó y los devoró sin compasión.

La moraleja de la fábula

A la hora de elegir líderes, es mejor elegir un líder simple y honesto, en lugar de un líder muy emprendedor, pero malo o corrupto.

El cuervo fugitivo

Después de mucho tiempo de intentar cazar un cuervo, un hombre finalmente ganó su premio. Para evitar que escapara, se ató un alambre a una de sus piernas y se lo regaló a su hijo. A pesar de que su pequeño dueño tuvo que luchar para darle los mejores cuidados del mundo, el cuervo no se sentía cómodo en su nuevo hogar. Una tarde, mientras el niño limpiaba la jaula que servía de hogar, el cuervo aprovechó el hecho de que nadie lo veía salir por la ventana y volar hasta el lugar donde estaba construido su nido.

Estaba tan emocionada por recuperar su libertad que cuando descansó en su árbol, el alambre que colgaba de una de sus piernas se enredó terriblemente en varias ramas. Al ver la situación, comenzó a palpitar con todas sus fuerzas, enredándose cada vez más. Prisionera en el lugar que ella deseaba, dice con resignación: – “¡Qué idiota fui! Porque quiero volver a vivir en libertad, terminaré mis días en el árbol donde nací. Moral: Cuanto más grande quieras, mayor será el riesgo.

El perro, el gallo y la perra

Hace muchos años, un perro y un gallo aceptaron dejar el triste lugar donde vivían y viajar alrededor del mundo. Cansados de caminar, llegaron a un gran árbol, donde el gallo subió a la cima para dormir más tranquilo y el perro yaciendo a los pies de un tronco tan magnífico. Al día siguiente, como todos los gallos, cuando ven el amanecer, nuestro gallo comenzó a cantar vigorosamente para anunciar la llegada de un nuevo día. Un zorro la oyó cantar, y en un abrir y cerrar de ojos, se paró junto al árbol.

Cuando vio al gallo encima de él, gritó debajo que quería verlo más de cerca y besar la cabeza del artista con una melodía tan encantadora. Pero en vez de bajar, el gallo le pidió que le hiciera el favor de despertar al portero debajo del árbol. Antes de que la perra pudiera decir nada, el perro saltó sobre él y le dejó sólo su cola. Moral: Si no puedes derrotar a un enemigo poderoso, busca a alguien más fuerte que te ayude.

fabula infantilEscorpio y la Rana

Una rana estaba descansando en la orilla de un río cuando vio venir a un escorpión. La rana está un poco asustada, pero el escorpión es amistoso y dice:

Buena rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río cargándome en tu espalda? Te prometo que no te picaré. Si lo hiciera, los dos nos ahogaríamos.

La rana duda un momento, pero luego se convence con la explicación del escorpión. Así que se lo pone en la espalda y empieza a nadar a través del río. En medio del camino, la rana siente un gran dolor en la espalda y se da cuenta de que el escorpión le ha picado. Sintiendo ya que las fuerzas lo abandonaban y que la muerte se acercaba, le dijo al escorpión:

¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡Ambos vamos a morir!

-No pude evitarlo, está en mi naturaleza”, respondió el escorpión, mientras se hundía con la rana.

La moraleja de la fábula
No trate de cometer un error con alguien que piensa que es o podría ser como usted; hay personas que traen su dolor sin preocuparse por las consecuencias de sus acciones, o incluso sin lastimarse.

El nacimiento de la montaña

Un día, las montañas comenzaron a temblar, a temblar y a llorar. Todos los habitantes tenían mucho miedo de ver estas montañas tan serenas y hermosas como siempre, en una actitud tan extraña. Las montañas parecían contraerse y lamentarse, hasta el punto de que las comadronas de la aldea comenzaron a decir que iban a dar a luz. Así que la gente que vivía en los alrededores, asustada, observaba todo el día, mientras las montañas se quejaban y temblaban, cada vez más fuertes. Hasta el anochecer, hubo un gran estruendo, las montañas se abrieron y un ratoncito salió de la grieta.

La moraleja de la fábula

La moraleja de esta historia recuerda el dicho popular “mucho ruido y algunas nueces”, es decir, acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o más importante de lo que realmente son.

La gallina de los huevos de oro

Un granjero y su esposa compraron un gran pollo en el mercado del pueblo y lo dejaron en el gallinero con los otros pollos. Al día siguiente, cuando fueron al gallinero a buscar sus huevos, se sorprendieron al ver que la gallina grande había puesto un huevo de oro. La escena se repitió durante varios días: el granjero y su esposa fueron al gallinero a recoger los huevos, y la gallina engordada había puesto un huevo de oro.

La pareja desarrolló entonces un plan: pensaron que si mataban a la gallina y le abrían la panza, podrían sacar todos los huevos de oro juntos, sin tener que esperar a que pusiera uno al día. Pero tuvieron las peores sorpresas de sus vidas cuando abrieron el vientre del pobre pollo y lo encontraron vacío. El granjero y su esposa se lamentaron por el resto de sus vidas matando a la gallina de los huevos de oro.

La moraleja de la fábula
La codicia puede llevarnos a perder lo que tenemos. Es mejor conservar lo poco que tienes para arriesgarte a perderlo en busca de más.

El zorro y las uvas

Un zorro que dormía debajo de una vid se despertó hambriento y vio un hermoso y apetitoso racimo de uvas en su cabeza. Deseando probar este dulce y refrescante manjar, el zorro se quedó en ambas piernas para intentar alcanzarlos, pero se dio cuenta de que el grupo era demasiado alto para alcanzarlos. Pensó que podía saltar para recogerlo, correr y dar un gran salto, pero sus piernas apenas podían tocar las uvas que tanto deseaba. Continuó intentándolo varias veces, hasta que se rindió, se rindió y se alejó del árbol.

Pero en ese momento, se dio cuenta de que un pajarito la observaba desde el principio, y se sintió avergonzada: ¡este pajarito debe haber pensado que era ridícula e incapaz! Luego fue a ver al pajarito y le dijo:

-Si quisiera comer las uvas, me habría acercado a ellas, pero cuando salté, me di cuenta de que no estaban maduras. Las uvas verdes no son un buen alimento para un sabor tan refinado como el mío.

Y cuando dijo eso, se alejó arrogantemente.

La moraleja de la fábula
A menudo, los seres humanos fingimos despreciar lo que secretamente queremos y sabemos que es imposible de lograr.

Todas las fábulas siguientes fueron escritas por el escritor, dramaturgo y poeta español Tomás de Iriarte (1750-1791).

La rana y el pollo

De su charco de agua, una rana habladora
Escuché una burla de pollo.
“Vaya,” dijo, “no lo creo, hermana,
que eras una vecina tan vergonzosa.
Y con todo ese ruido, ¿qué está pasando?”
“Nada más que anunciar que estoy poniendo un huevo.”
“¿Sólo un huevo? ¡Y estás en problemas!”
“Un huevo, sí, señora.
Te asustaste cuando yo no me estoy asustando.
para oírte gritar día y noche?
Yo, porque sirvo algo, lo publico;
tú, que no sirves para nada, cállate”.

La moraleja de la fábula

El que hace que me perdonen por proclamarlo, el que no hace nada, se quedará callado.

El oso, el mono y el cerdo

Un oso, con quien la vida
ganó un piamontés,
los eruditos menos educados
repetido en dos pies.

Querer ser una persona,
Le dije a un mono: “¿Qué está pasando?”
Era una experta en La Mona,
y él dijo: “Muy mal”.

“Creo que sí”, contestó el oso.
que me estás haciendo un pequeño favor.
¿Qué, mi mirada no es elegante?
¿No estoy haciendo un movimiento gracioso?”

Ahí estaba el cerdo presente,
y dijo: “¡Está bien! Felicitaciones!
El más excelente bailarín
no ha sido visto y no será visto.”

Tiró al oso cuando oyó eso,
sus cuentas entre sí,
y en un modesto gesto,
debe haber exclamado así:

“Cuando me desaprobaba.
el mono, he llegado a dudar;
pero como el cerdo me está elogiando,
Tengo que bailar muy duro.”

Ahorra para tu regalo
esta frase como autor:
si el hombre sabio no lo aprueba, ¡malo!
si el idiota aplaude, ¡es peor!

La moraleja de la fábula
Nunca es un trabajo tan mal acreditado como cuando lo aplauden los tontos.

El gusano de seda y la araña

Trabaja con un gusano en su capullo,
la araña, que teje con prisa,
de este destino le habló con falsas risas,
su propio orgullo:
“¿Qué dice el gusano sobre mi tela?
Empecé temprano esta mañana,
y terminará al mediodía.
Mira lo sutil que es, lo hermoso que es. ”
El gusano, burlándose, respondió:
“¡Tienes razón, así es como sale!”

La moraleja de la fábula
Un trabajo bien hecho lleva tiempo, lo que se hace apresuradamente se hace mal.

El burro flautista

Esta fabulilla,
ya sea que esté bien o mal,
Me acaba de pasar a mí.
por casualidad.

Cerca de las praderas
está en mi lugar,
un burro pasó de largo
por casualidad.

Una flauta en ellos

descubrió que un zagal
ha sido olvidado
por casualidad.

Vino a sentirlo.
el dicho del animal,
y aspiré un trago.
por casualidad.

En la flauta el aria
tuvo que entrar a hurtadillas,
y la flauta tocaba
por casualidad.

“¡Oh!” dijo la mierda,
¡Puedo jugar!
Y dirán que es malo
la estúpida música!”

No hay buenas prácticas,
heno en aerosol
hasta que lo hayan hecho bien.
por casualidad.

La moraleja de la fábula
Si no estudias y te preparas para una tarea, la primera vez podrás tener éxito, pero sólo será por casualidad. No puedes repetir tu hazaña porque no sabes cómo hacerlo.

Los dos conejos

Entre arbustos,
acompañante de perros
-No diré que corras…
una estola de conejo.

Desde tu madriguera
que le queda un compañero,
y dijo: “Tienda,
“Amigo, ¿qué es eso?”

“¿Qué debería ser?”, contestó;
…llegó sin aliento…..
Dos galgos maliciosos
me siguen.”

“Sí”, contestó el otro,
Los veo por allí…..
Pero no son galgos”.
“¿Entonces qué es?””Podencos.”

“¿Qué? ¿Te das cuenta?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y galgos, y muy galgos;
Lo bueno es que los tengo”.

“Son podencos, wow,
no lo entiendes”.
“Son galgos, te digo.”
“Yo digo que tenemos que cortar.”

En esta disputa
los perros que vienen,
se vuelven imprudentes.
mis dos conejos.

Aquellos que, por razones de
por el momento
dejémoslo así,
toma este ejemplo.

La moraleja de la fábula
No debemos limitarnos a preguntas frívolas, olvidando lo esencial.

El árbol y el hacha

Algunos trabajadores decidieron construir hachas para cortar con la madera de uno de los árboles. Con esta nueva herramienta, se han dedicado a reducir no sólo a sus amigos, sino también a ellos mismos. Mientras el árbol estaba siendo talado, les dijo: “Yo prefiero el hacha a los que me cortan con mi propia carne.

Esta pequeña fábula nos enseña a no usar a otros contra nosotros mismos, es decir, a respetar lo que se nos dice o se nos da y a no usarlo para el mal.

Gallos y perdices

Un granjero que tenía un patio trasero lleno de gallos también compró una perdiz y los reunió para que vivieran juntos. Los gallos pronto comenzaron a hacer la vida imposible para él, y la perdiz creyó que era porque era una especie diferente. Sin embargo, un día vio cómo los gallos se peleaban entre sí y entendió que era su naturaleza.

Esta fábula nos enseña a analizar el entorno en el que nos encontramos y a comprender que a veces hay que tener cuidado.

La mula

Había una vez una mula que siempre se jactaba de que su padre era un caballo muy rápido y que había heredado sus talentos. Pero tan pronto como se le presentó la oportunidad de correr, recordó que su padre era realmente un burro, y que no era tan rápido como pensaba.

Esta fábula nos enseña a estar orgullosos de nuestras raíces y a comprender nuestras limitaciones.

La liebre y la tortuga

Terminamos con una fábula muy conocida:

Había una vez una liebre que se burlaba de la lentitud de su amigo como una tortuga. Ese día, la retó a una carrera, diciéndole que podía ganar. La liebre aceptó sin pensarlo y fue colocada en la línea de meta. Con el pistoletazo de salida, la liebre corrió rápido, pero hizo su primera parada en el camino, mientras la tortuga avanzaba lentamente, pero sin pausa.

Luego hizo docenas de otras paradas, confiada en que aún podría llegar allí antes que la tortuga. En su último descanso, después de una siesta, abrió los ojos y vio cómo la tortuga cruzaba la línea de meta. La liebre había perdido.

Esta fábula nos enseña a no subestimar a los demás y a comprender que todos somos capaces de lograr las mismas cosas.

Fábulas Cortas e Infantiles para Niños y Niñas de Primaria
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